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¿Necesitamos una reforma al poder judicial?

El artículo 17 constitucional señala que toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando, en consecuencia, prohibidas las cosas judiciales.

Al parecer el texto de dicho precepto es letra muerta, el sistema de justicia en México no sólo es viejo e ineficiente, sino que también es corrupto e injusto. Los jueces tienen cargas de trabajo excesivas, se privilegia más el resolver un número determinado de asuntos a que estos se resuelvan de manera apegada a derecho y buscando impartir justicia.

Las garantías tanto de las víctimas como de los inculpados consagradas en el artículo 20 de la constitución son simplemente una mera referencia, ya que claramente no son cumplidas. En muchas ocasiones el acusado nunca sabe qué delito se le imputa o cuáles son los hechos por los que se le acusa, las pruebas en ocasiones son insuficientes y en otras cuando son suficientes son desestimadas.

Los juzgados están llenos de casos en los que se acusa de un delito menor, así es que los jueces con tal de resolver de manera rápida, si así se le puede llamar, se preocupan más por formalismos y cuestiones procedimentales que difícilmente trascienden a la materia de fondo del asunto controvertido.

Al final de cuentas, la impartición de justicia en el país es obsoleta, responde a un sistema viejo que únicamente obstaculiza la propia actividad jurisdiccional.

Les dejo este documental que elaboró el CIDE sobre el sistema de impartición de justicia en México.