Pleno respeto a los derechos humanos.

Me encuentro plenamente convencido que el pleno respeto a los derechos humanos debe ser una característica de todo gobierno democrático.

Una democracia debe buscar que los poderes del gobierno (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) en sus tres niveles (Federal, Estatal y Municipal) tengan como premisa fundamental el pleno respeto a los derechos fundamentales que están consagrados en la Constitución, así como en los diversos Tratados Internacionales que ha suscrito México.

Para ello, la interpretación y aplicación que hagan las autoridades, administrativas y jurisdiccionales, es fundamental para que se garantice el respeto total a los derechos humanos. Se debe privilegiar una interpretación extensiva y garantista respecto de los derechos humanos, y una restrictiva de las limitaciones, ya que los derechos fundamentales no son absolutos sino que tienen límites que se encuentran plasmados en la propia Constitución.

Una vocación garantista por parte de las autoridades implica que cada uno de los actos de autoridad se lleve a cabo y emita bajo dichos parámetros. Desgraciadamente en México, no existe un pleno respeto de los derechos humanos, las violaciones de las que todos los días nos enteramos son tan sólo una pequeña muestra de los atrasados que estamos en la materia.